Breve historia sobre el origen de los viveros en nuestro país


            Los primeros Viveros que se instalan en Argentina, a partir de 1875, aparecen en coincidencia con la llegada masiva de inmigrantes europeos, principalmente alemanes, belgas, españoles, italianos y portugueses, que junto a los japoneses, que llegaron en la década de los cuarenta, dieron origen a los grandes Viveros productores actuales.

            Es exactamente en 1947 cuando la Asociación Argentina de Floricultores y Viveristas comienza a desarrollar actividades, obteniendo la personería jurídica en 1974. En la actualidad nuclea alrededor de 150 de los Viveros productores de plantas más importantes y los representa en la defensa de sus intereses empresarios.

            Las zonas con mayor densidad de productores corresponden al Gran Buenos Aires, San Pedro y La Plata, sin olvidar viveros muy importantes en localidades del interior de Buenos Aires y otras provincias como Corrientes, Córdoba, Santa Fe, Mendoza, Misiones, Formosa, Río Negro y Tucumán.

            En general, los Viveros productores de plantas ornamentales se dividen en dos rubros, para interior y para exterior, y por lo general suelen especializarse en uno de los dos rubros, dado que cada uno requiere distintos recursos para desarrollar cada tipo de producción. Los de plantas de exterior cultivan un mayor número de variedades y requieren mayores extensiones de tierra, mientras que los de interior desarrollan cultivos en espacios más reducidos de terreno y requieren instalaciones con mayor tecnología y equipamiento.

            En los últimos años, han tenido gran crecimiento los viveros productores de plantines florales, aumentando sustancialmente los niveles de producción tanto en cantidad como en calidad debido en gran parte a la difusión de las máquinas sembradoras y la tecnología Plug.